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Universo Iberiza

Alargar la vida de los ordenadores de la empresa sin perder seguridad

En las pymes los ordenadores suelen durar bastante más de lo que recomiendan los fabricantes. Se cambian cuando dejan de funcionar o cuando ya no hay forma de trabajar con ellos. Alargar su vida tiene sentido, pero hay que hacerlo con criterio: hay equipos que pueden seguir varios años más y otros que hace tiempo que son un riesgo.

Tiene además un impacto ambiental claro. Un estudio de Atos sobre el puesto de trabajo digital calcula que, con revisiones periódicas y reacondicionamiento, un ordenador de empresa puede alcanzar entre 8 y 10 años de vida útil, y que cada año extra de uso reduce de forma notable las emisiones asociadas a los dispositivos.

 

Cuándo merece la pena seguir

 

Un ordenador puede seguir en servicio si cumple tres condiciones: recibe actualizaciones de seguridad, hace bien el trabajo del puesto en el que está y no da averías repetidas.

Si cumple las tres y aun así va lento, a veces basta con poco:

Cambiar el disco. En equipos que todavía llevan un disco duro mecánico, pasar a uno de estado sólido (SSD) se nota desde el primer arranque.

Añadir memoria. Siempre que el equipo lo permita. En muchos portátiles finos la memoria va soldada y no se puede ampliar.

Cambiar la batería. En un portátil que se usa fuera de la oficina, una batería gastada es motivo de queja diaria y tiene arreglo.

Limpiar. El polvo acumulado en ventiladores y rejillas hace que el equipo se caliente, se ralentice y se estropee antes.

 

Cuándo no

 

Hay casos en los que alargar la vida de un equipo sale caro.

Si ya no recibe actualizaciones de seguridad. Es la línea roja. Un ejemplo muy actual son los ordenadores que no pueden pasar a Windows 11, porque Windows 10 se quedó sin soporte gratuito en octubre de 2025. Un equipo así sigue funcionando, pero los fallos de seguridad que se descubren ya no se corrigen.

Si las averías se repiten. Cuando un equipo pasa más tiempo en reparación que trabajando, el coste real está en las horas perdidas de quien lo usa.

Si el puesto ha cambiado. El portátil que iba sobrado para correo y hojas de cálculo puede quedarse corto si esa persona empieza a trabajar con diseño, grandes volúmenes de datos o herramientas de inteligencia artificial.

 

Rotar antes que tirar

 

Una práctica que funciona bien es la renovación en cascada: el equipo nuevo va al puesto que más lo necesita, y el que deja libre pasa a otro con menos exigencias. El portátil potente de quien diseña acaba sus días en recepción o como equipo de reserva, en lugar de en un almacén.

Para hacerlo bien conviene tener un inventario actualizado con la antigüedad, el estado y el uso de cada equipo. Sin él, las decisiones se toman a ojo.

 

Y cuando toca retirarlo

 

Un ordenador que se retira sigue guardando información de la empresa. Borrar los archivos o formatear el disco no basta: los datos se pueden recuperar con herramientas al alcance de cualquiera. Antes de reciclarlo, venderlo o donarlo hay que hacer un borrado seguro, o destruir el disco si el equipo no va a volver a usarse. Y el aparato, al punto de reciclaje de residuos electrónicos.

 

Decidir equipo a equipo

 

Alargar la vida de los ordenadores pasa por revisar cada equipo y decidir con criterio cuál sigue, cuál se mejora, cuál cambia de puesto y cuál se renueva.

En Iberiza somos Platinum Partner de Dell y trabajamos con los principales fabricantes. Podemos ayudarte a revisar tu parque de equipos, ver qué se puede aprovechar y planificar la renovación del resto con doble garantía y financiación a medida. Hablamos.