No es cosa de un fabricante ni de un distribuidor concreto. Es un movimiento de fondo en toda la cadena de suministro tecnológica, y conviene entenderlo porque condiciona cualquier decisión de renovación que tomes en los próximos meses.
El problema empieza en un sitio inesperado
El origen no está en los ordenadores. Está en los centros de datos.
El despliegue mundial de servicios de inteligencia artificial ha disparado la demanda de dos componentes muy concretos: la memoria RAM (la que usa el equipo para trabajar con varias cosas a la vez) y la memoria de almacenamiento tipo NAND (la de los discos SSD). Los grandes operadores de centros de datos compran esos componentes en volúmenes que ningún fabricante de portátiles puede igualar, y los compran antes.
El resultado es el de cualquier mercado con demanda alta y oferta limitada: sube el precio para todos los demás.
Cuando la memoria pasa de ser el 15% del coste a más del 30%
Aquí es donde los números ayudan a dimensionar el problema.
Según un análisis de la consultora TrendForce publicado en marzo de 2026, los componentes de memoria y almacenamiento han pasado de representar en torno al 15% del coste de fabricación de un portátil a superar el 30%. Es decir, la parte del equipo que más se ha encarecido es justo la que menos se ve en la ficha técnica cuando uno compara modelos.
Ese mismo análisis preveía que el coste de materiales de un portátil (procesador, memoria y almacenamiento) llegaría a situarse un 58% por encima del que tenía a principios de 2025.
Cuando el coste de fabricación sube así, el precio final acaba moviéndose. No de inmediato, porque los fabricantes absorben una parte y juegan con el inventario, pero se mueve.
Qué dicen los datos del mercado
La señal ya se ve en las ventas.
La consultora Omdia registró en el segundo trimestre de 2026 una caída del 3,6% en las ventas mundiales de ordenadores respecto al mismo periodo del año anterior. No porque las empresas hayan dejado de necesitar equipos, sino porque muchas están retrasando la decisión.
La previsión que manejaba esa misma consultora es que la presión de costes de memoria y almacenamiento se modere en la segunda mitad de 2026, pero sin esperar bajadas de precio dentro de este año. En otras palabras: es razonable pensar que la subida se frene, no que se revierta.
Cómo planificar tus compras en un contexto así
Esto no es un argumento para salir corriendo a comprar. Es un argumento para dejar de improvisar.
Cuando la tecnología subía poco y de forma previsible, se podía renovar por inercia: cada cuatro años, todos los equipos, y a otra cosa. En un escenario de precios en movimiento, esa forma de comprar sale cara.
Lo que sí funciona:
Escalonar por criticidad, no por antigüedad. No todos los puestos necesitan lo mismo ni al mismo tiempo. El equipo de una persona que trabaja con hojas de cálculo pesadas o diseño no admite el mismo criterio que el de un puesto de consulta. Ordenar la renovación por impacto real en el trabajo permite repartir la inversión en el tiempo sin que nadie se quede parado.
Valorar la cuota mensual frente a la compra. Cuando el precio de compra es volátil, pasar la tecnología a un coste operativo fijo cambia la conversación: dejas de exponerte a lo que valga un equipo el día que te toque reponerlo.
Alargar lo que aguante, pero sabiendo cuánto aguanta. Estirar la vida de un equipo es sensato si sabes en qué estado está. Sin esa información, estirar es apostar. Y una avería en mal momento cuesta más que la diferencia de precio que intentabas ahorrar.
Decidir con inventario delante. La pregunta no es "¿cuánto cuesta ahora un portátil?", sino "¿qué equipos tengo, en qué estado, y cuáles no pueden fallar en los próximos doce meses?". Con esa foto, la conversación de presupuesto es otra.
Lo que no cambia
El contexto es el que es y no depende de nosotros. Lo que sí está en tu mano es cómo llegas a la decisión: con un inventario claro, con las prioridades ordenadas y con alguien que conozca las opciones reales para tu caso.
En Iberiza llevamos más de veinte años acompañando a empresas en decisiones de equipamiento, y en un momento como este el valor no está en encontrar el equipo más barato, sino en comprar lo que hace falta, cuando hace falta.
Si tienes previsto renovar parque este año o el que viene, hablamos y lo vemos con calma.