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Universo Iberiza

El servidor de la oficina: qué pasar a la nube y qué no

En muchas empresas sigue habiendo un servidor en un rincón de la oficina. Guarda las carpetas compartidas, a veces el programa de contabilidad, y casi nadie sabe muy bien qué más. Funciona, hace ruido y un día habrá que renovarlo. Ese día suele aparecer la pregunta: ¿y si lo pasamos todo a la nube?

 

Dónde están las empresas españolas

 

El 44,3 % de las empresas españolas de diez o más empleados ya paga algún servicio en la nube, según la última encuesta del INE sobre uso de tecnología en las empresas, con datos de principios de 2025. Son 6,6 puntos más que el año anterior.

Aun así, las pymes españolas van por detrás de las europeas. Según Eurostat, en 2025 usaban servicios en la nube el 40 % de las pymes españolas, frente al 52 % de la media de la Unión Europea. En las grandes empresas españolas la cifra supera el 80 %.

Lo que más se contrata en Europa, entre las empresas que usan la nube, es el correo (85 %), las herramientas de oficina (72 %) y el almacenamiento de archivos (también un 72 %).

 

Lo que suele ganar al pasar a la nube

 

El correo y las herramientas de oficina. Es lo primero que migra casi cualquier empresa, y por algo: dejas de mantener un servidor de correo propio y todo el equipo trabaja con la última versión, desde cualquier sitio.

Las carpetas compartidas. Con archivos en la nube, quien teletrabaja accede a lo mismo que quien está en la oficina, sin conexiones remotas complicadas. Y el día que se estropea un portátil, los documentos siguen ahí.

Los programas de gestión. Muchos programas de contabilidad, facturación o gestión de clientes tienen ya versión en la nube. El proveedor se encarga de actualizarlos y de que estén disponibles.

 

Lo que conviene pensar dos veces

 

Programas antiguos que solo funcionan en local. Hay aplicaciones hechas a medida hace años, o que controlan una máquina del taller, que no están preparadas para la nube. Forzarlas puede salir más caro que dejarlas donde están.

Archivos muy pesados con una conexión justa. Si tu equipo trabaja a diario con planos, vídeo o bases de datos grandes, la velocidad de la conexión pasa a marcar el ritmo de trabajo.

Datos con requisitos especiales. Algunos sectores tienen normas sobre dónde y cómo se guarda cierta información. Conviene revisarlas antes de mover nada.

Por eso muchas empresas acaban en un modelo híbrido: lo que gana con la nube sube a la nube, y lo que funciona mejor en la oficina se queda en un equipo local, más pequeño y fácil de mantener que el servidor de antes.

 

Cuatro errores habituales

 

Migrarlo todo de golpe. Lo más prudente es hacerlo por fases, empezando por lo menos crítico, y dejar que el equipo se acostumbre.

Dar por hecho que la nube ya hace copias de seguridad. Que los archivos estén en la nube no significa que puedas recuperar una versión de hace un mes o un archivo borrado por error. Hay que revisar qué incluye cada servicio.

Olvidarse de la conexión a internet. Si todo está en la nube, sin conexión no se trabaja. Una segunda línea de respaldo deja de ser un lujo.

Copiar los permisos tal cual. La migración es buen momento para revisar quién tiene acceso a qué. Llevarse a la nube cuentas de personas que ya no están en la empresa es más habitual de lo que parece.

 

Por dónde empezar

 

Antes de decidir nada, conviene hacer inventario: qué hay en ese servidor, quién lo usa, con qué frecuencia y qué pasaría si mañana no estuviera. Con esa lista delante, la decisión sobre qué subir a la nube y qué no se vuelve bastante más sencilla.

En Iberiza somos partners de Amazon Web Services y de Microsoft, y trabajamos con nube pública, privada e híbrida. Si estás pensando qué hacer con el servidor de tu oficina, te ayudamos a elegir la opción que encaja con tu empresa. Hablamos.